Miedo a hablar en público: cómo gestionarlo

Aprende a gestionar el miedo a hablar en público con César Rojas

Miedo a hablar en público: cómo gestionarlo

Cuando alguien me contacta por primera vez, suele decirme lo mismo: «César, cuando tengo que presentarme delante de un grupo, lo paso fatal.» Y lo primero que le digo siempre es lo mismo: el miedo a hablar en público no es un defecto tuyo. Es, de hecho, una prueba de que tu cerebro funciona correctamente. por a parlar en públic no és un defecte teu. És, de fet, una prova que el teu cervell funciona correctament.

¿Por qué sentimos miedo a hablar en público?

Demos un paso atrás. El miedo es un mecanismo de defensa que se activa cuando nos encontramos ante una situación cuyas consecuencias desconocemos. Y hablar delante de una audiencia lo es: no sabemos cómo va a reaccionar la gente, no sabemos si lo que digamos gustará, no sabemos si nos juzgarán bien o mal. El cerebro humano, que lleva 200.000 años programado para sobrevivir, interpreta ese desconocimiento como un peligro y nos pide huir. Ya hablé de este mismo mecanismo, aplicado a por qué reaccionamos así ante cualquier acto comunicativo, en un artículo anterior.

En una entrevista de radio que hice hace un tiempo, lo resumí así: el miedo escénico es, en el fondo, miedo a morir. No es racional —sabemos perfectamente que nadie va a morir por dar un mal discurso— pero la emoción no entiende de razones. Y las emociones, siempre, van por delante.

No sois pocos los que os encontráis en esta situación. Se estima que un 75% de la población siente algún grado de ansiedad al hablar delante de un grupo, lo que se conoce como glosofobia, según recoge elDiario de la Universidad Pablo de Olavide.Dicho de otro modo: si sientes nervios estás en la mayoría, no en la excepción.

Sentir miedo no es el problema

Aquí viene la parte que suele sorprender a más gente: yo no trabajo para que mis alumnos dejen de sentir nervios. No puedo, y quien te prometa quitarte el miedo a base de tres trucos de fin de semana te está engañando. No podemos elegir cómo nos sentimos, de la misma manera que no podemos elegir estar más o menos enamorados.

Siempre pongo el mismo ejemplo: Leo Messi, chutando un penalti en una final de Mundial. ¿Estaba nervioso? Sin duda. Se jugaba mucho. Pero la diferencia entre él y cualquiera de nosotros no es la intensidad de los nervios, es la técnica. Nosotros, temblando, chutaríamos el balón cruzando los dedos. Messi decide dónde la colocará, con qué pierna, con qué fuerza, porque ha entrenado ese gesto mil veces. Los nervios están igualmente presentes, pero ya no deciden ellos.

Con hablar en público pasa exactamente lo mismo. El objetivo no es no tener miedo. El objetivo es tener una técnica lo bastante sólida para que ese miedo no sea quien conduzca.

El duendecillo que te frena

Hay una vocecita que aparece justo antes de lanzarte: «¿y si no les gusta?», «seguro que te equivocas», «mejor no te arriesgues». Yo lo llamo el duendecillo. Es esa parte de nosotros que, para protegernos, nos pide escondernos, hablar bajito, no mover las manos, pasar desapercibidos.

El problema es que hacerle caso al duendecillo no nos hace sentir más seguros a largo plazo: nos hace pequeños. Y cuando actuamos desde el miedo —encogidos, sin mirar, hablando flojo— la gente lo nota, aunque no seamos conscientes de ello. En cambio, cuando nos atrevemos a mostrarnos con generosidad, luchamos contra el duendecillo, lo silenciamos, y la comunicación cambia por completo.

Porque, y esto es clave, una cosa es sentir miedo e intentar disimularlo, y otra muy distinta es actuarActuar —en el sentido de interpretar un papel de forma consciente— no es fingir ser alguien que no eres. Es decidir, a pesar de los nervios, qué imagen de ti quieres transmitir.

Herramientas prácticas para gestionar el miedo a hablar en público

Una vez asumido que los nervios no se van a ir, la pregunta útil es: ¿qué puedo hacer para que no me bloqueen?

Respira desde el diafragma Cuando estamos nerviosos, la respiración sube al pecho y se acelera. Respirar desde más abajo, de forma pausada, envía al cuerpo un mensaje de calma y, de rebote, hace que la voz suene más segura.

Bosteza antes de salir Suena raro, pero es una de las herramientas más infravaloradas que conozco. Bostezar relaja la mandíbula, destapa los oídos y reduce la tensión acumulada. Si antes de una reunión importante notas el cuerpo encogido, pruébalo.

Haz amistad con el silencio El silencio no es el momento en el que «no sabes qué decir». Es el tiempo que necesitas para elegir la siguiente palabra. Cuanto más lo temas, más prisa tendrás, y la prisa es el origen de la mayoría de los bloqueos. https://www.comunica.barcelona/articles/el-silenci-com-a-eina-comunicativa/

Prepárate, pero no memorices palabra por palabra. Tener claro el objetivo de tu intervención —qué quieres que sienta quien te escucha— da mucha más seguridad que aprenderse un guion de memoria, porque un guion memorizado se rompe con cualquier imprevisto.

El caso de M.

Hace un tiempo empecé a trabajar con una chica —llamémosla la M.— que llegaba a las sesiones diciendo una frase que oigo a menudo: «no sé por qué, pero me bloqueo, no digo las cosas como querría.» Enseguida vi que tenía dos virtudes poco habituales juntas: mucho talento para captar las emociones y mucho valor para lanzarse, a pesar del miedo.

Trabajamos sobre todo a base de atreverse: apagar la luz para comprobar que no había ningún monstruo, por decirlo de alguna manera. Al cabo de unas veinte horas de trabajo, hizo su primera presentación importante. No le pregunté si había tenido miedo —sé que sí—, sino cómo lo había gestionado. Y la respuesta, esta vez, fue distinta a la del primer día.

No se trata de eliminar el miedo, sino de no depender de él

Si te vas con una sola idea de este artículo, que sea esta: el miedo a hablar en público no desaparece porque alguien te lo prometa, desaparece la dependencia que tienes de él cuando adquieres una técnica que te da control real. Es un proceso, no un interruptor, y requiere práctica, no atajos.

Si quieres trabajarlo de forma personalizada, en las clases de nuestro curso de oratoria trabajamos exactamente esto: no eliminar los nervios, sino que dejen de decidir por ti. Un curso de oratoria riguroso no te engaña ni te promete imposibles, te da la técnica que necesitas para enfrentar las situaciones de miedo con las máximas garantías.

Por qué nos comunicamos: la respuesta que no te esperas

por qué nos comunicamos - César Rojas explicando la supervivencia y las emociones en una conferencia de oratoria
Cuando alguien me pregunta por qué nos comunicamos, la mayoría de las veces espera una respuesta sobre palabras, sobre discursos bien construidos o sobre cómo caer bien a la gente. Pero la verdad es mucho más básica, y también mucho más interesante: comunicar no es una opción. Es una necesidad de supervivencia.

Por qué nos comunicamos: el objetivo que compartimos con cualquier ser vivo

Hazte una pregunta sencilla: ¿cuál es el objetivo más importante que tienes ahora mismo? Seguramente nunca lo habías pensado en estos términos, porque es un objetivo tan básico que ni lo notamos. Es el mismo objetivo que tienen todas las personas de Barcelona, todas las personas del planeta y, de hecho, todos los seres vivos que hay hoy en la Tierra: sobrevivir.

Respirar es imprescindible para sobrevivir. Y comunicarnos también lo es. No es una decisión que tomemos conscientemente cada mañana. Si yo, ahora mismo, decidiera salir de una sala sin decir nada, ya te estaría comunicando algo. Todos los seres vivos se comunican, cada uno a su manera —la nuestra, como especie, es la más compleja de todas—, pero nadie escapa a esto.

Somos biológicamente idénticos a hace 200.000 años

Aquí viene la parte que más suele sorprender a quien viene a mis clases. Los homo sapiens aparecimos hace unos 200.000-300.000 años, según el registro fósil de la especie. En términos de vida en la Tierra, esto es ayer. Y somos biológicamente prácticamente iguales a aquellos primeros humanos.

Lo que ha cambiado a una velocidad brutal es nuestra evolución cultural y tecnológica, no la biológica. La vida en el siglo XVIII se parecía mucho más a la del siglo XVI que tu vida se parece a la de tus abuelos. Y cada vez vamos más rápido. Nuestro cerebro, en cambio, sigue funcionando con el mismo manual de instrucciones de hace doscientos mil años: sobrevivir por encima de todo.

Por qué sentimos miedo al hablar en público

Uno de los estados emocionales más primarios, y que está directamente ligado a la supervivencia, es el miedo. El miedo es un mecanismo de defensa que se activa cuando nos encontramos ante circunstancias de las que no conocemos las consecuencias.

Imagina que mañana tienes que hacer una exposición oral y te pones muy nervioso. Desde un punto de vista racional, sabes perfectamente que no te pasará nada grave. Pero desde un punto de vista emocional, tu cuerpo tiene la necesidad primaria de huir. Y esto pasa porque las emociones son mucho más poderosas que la razón.

Si la razón fuera siempre por delante de la emoción, la vida sería mucho más aburrida (y, sinceramente, también más sencilla). Simplemente analizaríamos que no tenemos ningún motivo real para sufrir y no nos pondríamos nerviosos. Pero no funcionamos así.

El cerebro que te avisa de peligros que ya no existen

Este mecanismo se ve todavía más claro cuando pensamos en el futuro. Imagina que tienes una entrevista de trabajo mañana y, en la anterior, te trabaste mucho y lo pasaste mal. Es fácil que esa noche no puedas dormir bien, pensando que te volverá a pasar lo mismo.

Aquí no hay ninguna seguridad real al anticipar ese futuro: solo inquietud. Y pasa porque sigue ligado a la supervivencia. Tu cerebro, que sigue siendo el mismo de hace 200.000 años, interpreta: "no vayas, lo pasarás fatal, te volverán a pasar aquellas cosas". Si fuéramos un ciervo que siente una amenaza en el bosque, la decisión sería puramente emocional y saldríamos corriendo sin pensarlo. Pero tenemos algo que el ciervo no tiene: la capacidad de tomar decisiones conscientes, de analizar y de imaginar el futuro con perspectiva. Puedo pensar: "si no voy, seguro que no consigo el trabajo, y me sentiré frustrado". Y eso me da el valor para ir de todas formas.

Por qué nos comunicamos: la conclusión práctica

Entender por qué nos comunicamos —y por qué sentimos lo que sentimos cuando lo hacemos— es el primer paso para trabajarlo de verdad. No se trata de eliminar el miedo o los nervios antes de hablar en público, porque eso sería ir en contra de cómo estamos hechos. Se trata de entender de dónde viene esta reacción para poder gestionarla, en lugar de que ella te gestione a ti.

Este es exactamente el punto de partida de mi curso de oratoria en Barcelona: no trabajamos para convertirte en alguien que no siente nada, sino para ayudarte a comunicarte bien precisamente sabiendo que eres un ser humano con emociones que, muchas veces, van muy por delante de la razón.


Artículo basado en la conferencia «Les emocions i la comunicació» de César Rojas. Impartida en la Associació Tartamudesa Catalunya

Classes d’oratòria: quan val la pena i quan no

César Rojas impartint una formació en oratòria i habilitats comunicatives a Barcelona

Quan algú es posa en contacte amb mi per primera vegada, sovint porta setmanes o mesos donant-hi voltes. Sap que té un problema amb la comunicació —o simplement vol millorar— però no acaba de decidir-se. Una de les preguntes que em fan més sovint és: «Realment val la pena fer aquest tipus d’entrenament

És una pregunta legítima. I mereix una resposta honesta, no la d’algú que vol vendre’t alguna cosa a qualsevol preu.

La resposta curta és: depèn. Depèn de qui ets, del que necessites i, sobretot, de com t’hi aproximes.

Quan SÍ val la pena fer classes d’oratòria a Barcelona

Quan tens una situació concreta que t’angoixa

La majoria de persones que arriben a Comunica ho fan mogudes per una necessitat real i immediata: han de defensar la tesi doctoral, han d’exposar un projecte davant d’un consell d’administració, han de fer un discurs en un acte important, o simplement porten anys evitant situacions on han de parlar davant d’un grup i han decidit que ja n’hi ha prou.

Quan hi ha una motivació concreta, l’aprenentatge és molt més ràpid i efectiu. Saps per què estàs aquí, saps el que vols aconseguir, i cada sessió té un sentit clar. En aquests casos, les classes d’oratòria valen moltíssim la pena.

Quan la por o la incomoditat t’estan limitant professionalment

Hi ha persones que eviten presentar-se a determinades feines perquè saben que hauran de fer presentacions. Persones que no participen en reunions malgrat tenir idees valuoses. Persones que veuen com altres amb menys coneixements però més facilitat comunicativa avancen més ràpid.

Si la comunicació és un fre al teu desenvolupament professional, invertir en millorar-la és una de les decisions amb més rendiment que pots prendre. Les habilitats comunicatives no es deprecien: un cop les tens, les tens per sempre. Tant si necessites preparar una exposició oral puntual com si vols un entrenament continuat, la inversió es nota.

Quan vols fer-ho bé, no simplement sobreviure-hi

Hi ha una diferència enorme entre «aguantar» una exposició i «dominar-la». Entre arribar al final sense que se’t noti massa el nerviosisme i realment connectar amb el teu públic, transmetre el que vols transmetre i sortir-ne amb la sensació que ha anat bé.

Si el teu objectiu és el primer —simplement sobreviure— potser et basten uns trucs puntuals. Si el teu objectiu és el segon, necessites treballar una tècnica. I una tècnica no s’aprèn llegint articles ni veient vídeos: es treballa, es practica i es consolida amb temps i acompanyament.

Quan estàs disposat a practicar

Les classes d’oratòria no funcionen per osmosi. No n’hi ha prou amb venir a classe, escoltar, entendre i marxar. Cal practicar entre sessions, aplicar el que s’ha après en situacions reals, i tornar amb les preguntes que han sorgit de la pràctica.

Si estàs disposat a fer aquesta feina, les classes valen la pena. Si no, és millor ser honest amb un mateix i no invertir els diners.

Quan NO val la pena fer classes d’oratòria

Quan busques un miracle exprés

Si esperes que unes poques hores de classe transformin radicalment la teva manera de comunicar-te, et decebrà. No perquè les classes no funcionin, sinó perquè les expectatives no s’ajusten a la realitat.

Comunicar bé és una habilitat, i les habilitats requereixen temps. De la mateixa manera que no aprendràs a tocar la guitarra en un cap de setmana ni aprendràs a nedar amb tres sessions, no dominaràs l’oratòria de forma instantània. Qui et prometi el contrari no et diu la veritat.

Això no vol dir que no puguis millorar significativament en poc temps —sí que pots— però la transformació profunda i duradora requereix constància.

Quan no tens cap motivació real

Algunes persones vénen a classes d’oratòria perquè algú els ha dit que ho haurien de fer: un cap, una parella, un amic. Sense una motivació interna real, l’aprenentatge és molt més lent i sovint no arriba a consolidar-se.

No cal que tinguis una gran crisi comunicativa ni una situació d’urgència. Però sí que cal que vulguis millorar per alguna raó que t’importi a tu, no a algú altre.

Quan esperes que les classes eliminin els nervis

Aquí cal ser molt clar: cap classe d’oratòria eliminarà els teus nervis. I si algú et promet que sí, fuig.

Els nervis són una reacció emocional instintiva. No els podem apagar prement un botó, de la mateixa manera que no podem decidir deixar d’estar tristos o enamorats. Les emocions no funcionen per ordre. De fet, estudis sobre ansietat comunicativa confirmen que la por a parlar en públic és una de les més esteses, però també una de les més treballables amb la tècnica adequada.

El que sí que pots fer és aprendre a actuar conscientment malgrat els nervis, de manera que el teu públic no els percebi i tu tinguis la sensació de control. Però els nervis, en major o menor mesura, sempre seran allà. I en el fons, és bo que sigui així: volen dir que t’importa el que fas.

Quan no estàs disposat a sortir de la zona de confort

Millorar la comunicació implica exposar-se, experimentar, cometre errors, rebre retroalimentació i tornar-ho a provar. És un procés que pot ser incòmode, especialment al principi.

Si no estàs disposat a passar per aquesta incomoditat, les classes no t’aportaran el que esperes. No perquè el mètode no funcioni, sinó perquè l’aprenentatge real requereix que et llancis a la piscina, i ningú ho pot fer per tu.

Quant de temps cal per veure resultats?

Aquesta és una altra pregunta molt freqüent, i la resposta honesta és: depèn de cada persona i de la seva situació de partida.

En general, amb un entrenament regular i consistent, la majoria de persones comencen a notar canvis significatius a partir de les 10-15 hores de treball. Alguns abans, alguns després. Els factors que influeixen més són la freqüència de les sessions, la pràctica entre sessions i la predisposició a experimentar.

El que sí puc dir amb certesa és que ningú que hagi fet el treball honestament ha sortit igual que com ha entrat. Si vols saber més sobre el meu mètode i trajectòria, ho tens explicat a la pàgina de qui soc.

La primera classe és gratuïta: per això

A Comunica, la primera sessió sempre és gratuïta i sense compromís. No és un ganxo comercial: és una convicció. Tant si t’interessen les curso de oratoria en Barcelona com els tallers grupals per parlar en públic, el punt de partida és sempre aquest: provar sense compromís.

Crec que abans de prendre cap decisió econòmica, has de poder comprovar per tu mateix com treballo, si el meu mètode t’encaixa i si la dinàmica de les sessions és el que necessites. Igual que no contractaries un entrenador personal sense fer primer una sessió de prova, no té sentit comprometre’s amb unes classes d’oratòria sense haver-les tastat primer.

Si després de la primera sessió consideres que no és per a tu, no hi ha cap problema. Si consideres que sí, continuem.


Si estàs pensant en fer classes d’oratòria i vols comprovar si és el que necessites, posa’t en contacte amb mi. La primera sessió és gratuïta i sense compromís.

Què és la comunicació no verbal i per què importa més que les paraules

Il·lustració dels elements de la comunicació no verbal: mirada, gest, postura, veu, silenci i ritme

Hi ha una paradoxa sobre la comunicació no verbal que explica molt bé per què tanta gent fracassa quan parla en públic malgrat preparar-se el contingut a consciència: la paraula no comunica. O millor dit: la paraula és només una de les eines que fem servir per comunicar, i sovint no és la més important.

La comunicació no verbal —la mirada, el gest, la postura, el silenci, el ritme de la veu— és el canal principal pel qual arriben les emocions. A Comunica Barcelona treballem tots aquests elements amb un mètode basat en la tècnica actoral. I les emocions, com veurem, ho són tot.

Què és la comunicació no verbal

La comunicació no verbal és tot allò que transmetem sense paraules. Inclou:

  • La mirada: on mirem, amb quina intensitat, durant quant de temps.
  • El gest: el moviment de les mans, els braços, el cap.
  • La postura corporal: com ocupem l’espai, si estem oberts o tancats, tensos o relaxats.
  • L’expressió facial: els microgestos que apareixen abans fins i tot que tinguem temps de pensar.
  • El to i el ritme de la veu: la velocitat, les pauses, la melodia, la projecció.
  • La distància física: quant espai posem entre nosaltres i l’interlocutor.
  • El silenci: allò que no diem, i quan no ho diem.

Tot això ho estem emetent constantment, vulguem o no. La comunicació no verbal no s’apaga mai. Fins i tot quan no parlem, estem comunicant alguna cosa.

Per què la comunicació no verbal importa més que les paraules

Imagina que vas al teatre i veus un actor que interpreta un personatge que acaba de rebre una notícia terrible. Saps perfectament que allò és ficció, que l’actor no ha perdut res de real. I tot i així, et commous. Com és possible?

Perquè el que t’ha arribat no és la informació —»el personatge pateix»— sinó l’emoció. I l’emoció ha arribat a través del cos: la respiració, la postura, la mirada, el gest contingut, la veu trencada.

Això és el que passa en qualsevol acte comunicatiu. El teu públic —sigui una sola persona o una sala plena— no processa primer el que dius i després decideix com se sent. Ho fa al revés: primer rep l’impacte emocional del teu cos i la teva veu, i a partir d’aquí interpreta les paraules.

Dit d’una altra manera: no importa tant el que dius com des d’on ho dius.

Dos comercials poden dir exactament les mateixes paraules per vendre el mateix producte. Un en ven i l’altre no. La diferència no és el contingut del discurs. És la mirada, la seguretat en el cos, el ritme, la pausa en el moment just. És la comunicació no verbal.

El paper de les emocions en la comunicació no verbal

Aquí és on cal entendre una cosa fonamental: la comunicació no verbal és l’expressió visible de l’estat emocional. Segons estudis sobre comunicació no verbal, els comportaments no verbals són processos automàtics i inconscients que reflecteixen directament el nostre estat intern.

Quan estem còmodes, relaxats i segurs, el nostre cos ho reflecteix de forma espontània: els gestos són oberts, la mirada és directa, la veu té melodia, ens permetem el silenci. No ho hem de pensar, simplement passa.

Quan estem nerviosos o tenim por, passa el contrari: els gestos es tanquen, la mirada fuig, la veu es tensa i s’accelera, els silencis desapareixen perquè els volem omplir de pressa.

El problema és que no podem decidir com ens sentim. No puc prémer un botó i deixar de tenir por. Les emocions no funcionen així.

El que sí puc fer és aprendre a actuar conscientment: decidir quins botons i quines palanques de la meva màquina de comunicar activo, independentment de l’emoció que estigui sentint en aquell moment. Això és exactament el que fan els actors. I això és el que s’entrena a Comunica.

Els errors més habituals en la comunicació no verbal

La mirada que fuig i trenca la comunicació no verbal

Un dels errors més comuns quan parlem en públic és evitar el contacte visual. Mirem les notes, el sostre, un punt indefinit al fons de la sala, el terra. Qualsevol lloc menys els ulls de les persones que tenim davant.

La mirada que fuig transmet inseguretat i desconnexió. El públic ho percep de seguida, encara que no ho verbalitzi. La solució no és forçar una mirada fixa i intimidatòria, sinó aprendre a mirar persones reals, d’una en una, de forma natural i pausada. Això és un dels primers elements que treballem a les curso de oratoria en Barcelona.

Les mans amagades

Les mans sota la taula, als butxacons, creuades sobre el pit o agafades l’una a l’altra de forma rígida. Quan les mans s’amaguen, el cos es tanca. I un cos tancat transmet exactament el contrari del que necessites quan vols convèncer, explicar o emocionar.

Les mans han de treballar. No de forma exagerada ni teatral, sinó acompanyant allò que diem, il·lustrant les idees, donant cos a les paraules.

La velocitat excessiva

Quan estem nerviosos, parlem ràpid. Molt ràpid. Sembla que si parlem ràpid acabarem abans i l’agonia s’acabarà. Però el que aconseguim és que el públic no pugui seguir el ritme, que les idees s’acumulin sense temps per assimilar-les, i que la sensació general sigui de nerviosisme i precipitació.

Aprendre a alentir, a trobar el ritme natural de la parla, és una de les habilitats més valuoses que pots entrenar.

El silenci evitat

El silenci ens fa por. Quan hi ha un moment de pausa, la majoria de persones el vol omplir de pressa amb «ehhh», «bueno», «és a dir», «o sigui». Aquests tics verbals sorgeixen del pànic al buit.

Però el silenci ben fet és una eina poderosa. Una pausa en el moment just crea expectativa, dona temps al públic per absorbir el que acabes de dir, i transmet que estàs còmode. Qui domina el silenci domina l’espai. Als tallers grupals de parlar en públic practiquem específicament la gestió del silenci en un entorn segur.

Com millorar la comunicació no verbal

La comunicació no verbal no es millora llegint articles ni assistint a conferències. Es millora practicant, rebent retroalimentació i fent-se conscient d’allò que es fa de manera inconscient.

Alguns punts de partida:

Grava’t en vídeo. És la manera més honesta de veure’t com et veuen els altres. La primera vegada sol ser incòmode. Però és insustituïble. Observa les mans, la mirada, el ritme, la postura. No per jutjar-te, sinó per prendre consciència.

Practica el silenci. En una conversa quotidiana, experimenta amb les pauses. Acaba una frase i espera un segon abans de continuar. Verifica que el món no s’acaba.

Treballa la respiració. La respiració diafragmàtica és la base de tot. Quan respires des del pit, el cos es tensa i la veu pateix. Quan respires des del diafragma, tot el sistema es relaxa i la veu guanya cos i projecció.

Observa els altres. Fixa’t en com es comuniquen les persones que admires com a comunicadors. No per copiar-les, sinó per entendre quins elements fan que la seva comunicació no verbal reforci el missatge en lloc de contradir-lo.

La comunicació no verbal és entrenable

La bona notícia és que la comunicació no verbal no és un do nat. No hi ha persones que «en tinguin» i persones que no. És una habilitat que s’aprèn, com qualsevol altra, amb mètode, pràctica i temps.

La clau és fer conscient allò que fins ara has fet de manera instintiva. Quan saps quins botons estàs prement, pots decidir-ne d’altres. I quan pots decidir com et mostres, et mostres com vols. Les empreses també es beneficien d’aquesta feina: la formació per a empreses inclou un treball intensiu en comunicació no verbal per a equips i directius.

Si vols treballar la comunicació no verbal amb un acompanyament professional, posa’t en contacte amb mi. La primera sessió és gratuïta i sense compromís.

Com preparar una exposició oral pas a pas

César Rojas impartint una formació en oratòria i habilitats comunicatives a Barcelona

Preparar una exposició oral és una de les tasques que més angoixa genera, tant en estudiants com en professionals. La majoria de persones cometen el mateix error: es posen a escriure el contingut abans d’haver fet les preguntes correctes. El resultat és un discurs tècnicament correcte però que no connecta, no convenç i no s’oblida.

En aquest article t’explico el mètode que faig servir a Comunica Barcelona per preparar exposicions orals amb garanties. No és màgia ni un truc exprés. És un procés ordenat que funciona perquè parteix d’una premissa clara: comunicar no és dir coses, és aconseguir que l’altre les senti.

Pas 1: Identifica l’objectiu real de la teva exposició oral

Abans d’escriure una sola paraula del teu discurs, has de respondre una pregunta: què vols que faci o senti el teu públic quan acabis?

Sembla senzill, però quasi tothom confon l’objectiu amb l’eina. Quan et pregunto quin és el teu objectiu i em dius «explicar el meu projecte de recerca» o «presentar els resultats del trimestre», no m’estàs dient l’objectiu. M’estàs dient l’eina.

L’objectiu sempre és una reacció en l’altre. Per exemple:

  • Que el jurat de la teva tesi doctoral arribi a la conclusió que el teu treball és sòlid i mereix la màxima qualificació.
  • Que el teu equip surti de la reunió motivat i amb ganes d’aplicar la nova estratègia.
  • Que el client decideixi confiar en tu i signar.

Quan tens clar l’objectiu real, tot el que ve després té un nord. Cada paraula, cada exemple, cada pausa serveix a aquest objectiu. Si no tens clar on vols arribar, pots parlar molt bé i no arribar a cap lloc. Si necessites preparar una exposició oral concreta, en César t’acompanya des del primer pas.

Pas 2: Tria l’emoció que vol transmetre el teu discurs

Aquí és on la majoria de guies sobre oratòria s’equivoquen. No es tracta de «posar-te en situació» ni d'»intentar estar tranquil». Es tracta de decidir des de quina emoció construiràs el teu discurs.

Pensa-ho com un actor que prepara una escena. Abans de sortir a escena, sap quin és l’estat emocional del seu personatge. No improvisa com se sent: ho decideix. I aquesta decisió determina com diu les paraules, com es mou, com mira.

Tu fas el mateix. Si has d’exposar una investigació científica i vols que el teu tribunal la prengui seriosament, potser la teva emoció de treball és la passió per allò que has descobert. Si has de fer una presentació comercial, potser és l’eufòria i l’entusiasme genuïns. Si has de donar una mala notícia a un equip, potser és la tristor honesta que comparteixis amb ells.

Escull l’emoció. No l’estat d’ànim que vols sentir tu (la seguretat, la calma, la confiança — que no són emocions, sinó estats de l’ànim), sinó l’emoció des de la qual construiràs el discurs. Aquesta distinció és fonamental.

Pas 3: Construeix el guió de l’exposició oral (no el text)

Un error molt habitual és escriure el discurs complet i aprendre’l de memòria. Això és un parany. Quan recites de memòria, el teu cervell es posa en mode recitació i desconnectes de l’emoció. El públic ho nota de seguida: aquella mirada absent, aquella melodia monòtona, aquell ritme que no canvia mai.

El que necessites no és un text. Necessites un mapa.

El mapa és una estructura que t’indica:

  • El punt de partida: com captaràs l’atenció del públic en els primers trenta segons.
  • Els nuclis del discurs: les dues o tres idees principals que has de transmetre, en ordre lògic.
  • Els exemples i les anècdotes: allò concret que dona vida a cada idea abstracta.
  • El tancament: com acabaràs de manera que el públic recordi el que vols que recordi.

Amb el mapa, cada vegada que exposes el discurs serà lleugerament diferent. I això és bo. Perquè si sona diferent cada vegada, és que estàs present, que estàs pensant, que t’importa. I el públic ho nota. Als tallers de parlar en públic practiquem exactament aquest procés en grup.

Pas 4: Treballa la comunicació no verbal

El contingut del teu discurs representa una part molt petita de l’impacte total que causeràs. La mirada, la postura, el gest, el ritme, el silenci, la veu… tot això és el que realment arriba al públic.

Alguns elements concrets a treballar:

La mirada. No miris a un punt fix al fons de la sala ni a les teves notes. Mira persones reals, d’una en una, durant dos o tres segons cadascuna. La mirada crea connexió i connexió és credibilitat.

El silenci. Moltes persones viuen el silenci com un fracàs, com un moment en blanc que cal omplir de pressa. Al contrari: el silenci és una eina. Una pausa ben col·locada crea expectativa, dona temps al públic per assimilar el que has dit i transmet que estàs còmode. Qui domina el silenci domina l’espai.

El gest. Les mans han de treballar, no amagar-se. Els gestos que acompanyen i il·lustren allò que dius reforcen el missatge. Les mans quietes a la butxaca o creuades sobre el pit transmeten tancament i inseguretat.

La veu. La respiració diafragmàtica és la base d’una veu projectada i controlada. Quan respirem des del pit, la veu surt tensa i fràgil. Quan respirem des del diafragma, la veu guanya cos, projecció i capacitat de variar el to sense forçar.

Pas 5: Assaja en veu alta i en condicions reals

Llegir el discurs mentalment no serveix. L’únic assaig que serveix és aquell en el qual uses la veu, el cos i el temps real.

Algunes recomanacions pràctiques:

  • Assaja dret, en l’espai que puguis, com si hi hagués públic davant.
  • Grava’t en vídeo almenys una vegada. Sé que fa mandra i que et fa vergonya veure’t, però és l’eina de retroalimentació més honesta que existeix.
  • Cronometra’t. Els discursos sempre duren més del que pensem quan els assagem mentalment.
  • Assaja les parts que et fan por, no les que domines. La tendència és practicar allò que ja ens surt bé. Fes al revés: dedica el temps a les transicions incòmodes, a l’inici (que és el moment de màxima tensió) i al tancament.
  • No t’aprenguis el discurs de paraula per paraula. Si t’has de saltar una frase, no passa res. El que no pots saltar és l’emoció.

Pas 6: Gestiona els nervis de l’exposició oral (sense intentar eliminar-los)

Aquí cal ser molt honest: els nervis no desapareixeran. I si algú et promet que sí, o no et diu la veritat o sap coses que jo desconec.

Els nervis són por, i la por és una reacció emocional instintiva davant d’allò desconegut. Tu no pots decidir si tens por o no, de la mateixa manera que no pots decidir si estàs enamorat o no. Les emocions no funcionen així.

El que sí pots decidir és com et comportes malgrat la por. Aquí és on entra la tècnica. Segons estudis sobre ansietat comunicativa, la por a parlar en públic és una de les més esteses però també una de les més treballables amb la tècnica adequada.

Quan tens una tècnica, saps quins botons i quines palanques de la teva màquina de comunicar has d’activar perquè el públic no percebi els nervis, sinó allò que tu vols transmetre. No és dissimular. Dissimular és reactiu i et deixa a mercè de la sort. Actuar conscientment és propositiu: tu decideixes com et mostraràs.

Un consell pràctic per als moments previs a la presentació: provoca’t badalls. Eleva el paladar tou i inhala suaument per la boca. Et semblarà estrany, però funciona: el badall activa la relaxació muscular, destapa les oïdes i allibera tensió. Prova-ho.

Resum: com preparar una exposició oral en 6 passos

  1. Defineix l’objectiu real — quina reacció vols en el teu públic.
  2. Tria l’emoció de treball — des d’on construiràs el discurs.
  3. Construeix un mapa, no un text — estructura flexible, no guió memoritzat.
  4. Treballa la comunicació no verbal — mirada, silenci, gest, veu.
  5. Assaja en condicions reals — dret, en veu alta, gravant-te.
  6. Accepta els nervis i usa la tècnica — no dissimules, actues conscientment.

Preparar una exposició oral no és qüestió de talent nat ni de no tenir vergonya. És qüestió d’entendre com funciona la comunicació i aplicar un procés ordenat. Tant si et prepares per a una exposició puntual com si vols un entrenament regular d’oratòria, el primer pas és el mateix.

Si vols preparar la teva exposició oral amb acompanyament professional, posa’t en contacte amb mi. La primera sessió és gratuïta i sense compromís.

Com trobar la seguretat quan parlem en públic?

Com trobar la seguretat quan parlem en públic?

Quan se sent segur el cargol? Quan és dins de la closca o quan és fora de la closca? Una resposta ràpida ens pot dur a afirmar que és a dins, atès que closca és el refugi. Tanmateix és precisament l’absència de por el que permet al cargol estar fora de la closca. És veritat que fora de la closca pot venir un ocell i cruspir-se’l.

seguretat per parlar en públic

Però si el cargol sempre té por que puguin passar coses terribles allà fora i sempre està intentant refugiar-se a dins de la closca, al final el cargol es morirà de fam. Quina relació té això amb nosaltres? Molta. Perquè tant cargol com nosaltres ens guiem principalment per l’instint de supervivència i aquest instint està dirigit per les reaccions emocionals que ens provoquen els estímuls que constantment estem rebent.

 

Aquí a Comunica jo treballo amb persones que senten una alta incomoditat quan se senten exposades a una audiència, quan han de, típicament dit, parlar en públic. A vegades tenen la necessitat d’amagar-se, però no poden, perquè han de defensar la seva tesi doctoral, perquè han d’impartir aquella conferència que porten tant de temps preparant, però l’instint de supervivència els demana amagar-se a dins de la closca. Què hi veiem, per tant, nosaltres? Veiem una persona que està intentant dissimular la incomoditat que sent.

Hem de tenir molt clar, si volem entrenar el nostre confort a l’hora d’enfrontar-nos a una audiència, que no podem escollir com ens sentim. Per tant, a l’hora d’entrenar les habilitats comunicatives, no és un objectiu no sentir nervis. Això és una fal·làcia.

L’objectiu ha de ser entendre què és comunicar i quin és el paper fonamental que juguen les emocions en totes les nostres decisions, i després treballar per, de mica en mica, sortir fora de la pròpia closca i ensenyar-li al cervell que la seguretat la trobarem en la capacitat d’exposar-nos i constatar que no hi ha cap ocell que vingui a menjar-nos.

No perdis l’oportunitat d’entrenar les teves habilitats comunicatives i l’oratòria amb un entrenament particular a la teva mida o amb tallers en grups reduïts.