Entrenar las habilidades comunicativas con la actuación como método
La actuación es una herramienta magnífica para entrenar las habilidades comunicativas. Para ir de la emoción a la palabra, nunca al revés.
No pienses qué dirás, no es importante. Piensa qué quieres comunicar.
Por qué la técnica actoral
Todas las decisiones que tomamos tienen una raíz emocional. La racionalidad nos hace creer que decidimos con la cabeza, pero el instinto y las emociones llegan primero: no podemos elegir qué sentimos. Y lo que sentimos es lo que transmitimos al hablar, tanto si nos resulta útil como si no: inseguridad o certeza, pasión o apatía.
Un actor no puede esperar a sentirse bien para salir a escena. Aprende a trabajar de forma consciente: decide qué botones y qué palancas activa para que el personaje transmita lo que tiene que transmitir. En la vida hacemos lo mismo, pero sin darnos cuenta: cambiamos de rol constantemente, de forma instintiva, sin saber qué botones estamos pulsando. El método de Comunica te enseña a hacerlo de forma consciente.
Lo ha desarrollado César Rojas, actor formado en la Escola Superior d’Art Dramàtic Eòlia, que lo aplica en Comunica Barcelona desde 2014 con casi un millar de alumnos. Puedes conocer su trayectoria en la página Quién soy.
Los cinco pasos del método
- Autoconocimiento. Identificar cómo comunicas hoy: qué transmites sin querer, dónde te bloqueas y en qué situaciones te cuesta más.
- Romper automatismos. Detectar los reflejos que te restan credibilidad, como las prisas, las manos que se cierran o la sonrisa que aparece cuando tienes que decir algo serio, y empezar a desactivarlos.
- Práctica consciente. Trabajar la respiración, la voz, el gesto, el silencio y la emoción de trabajo con ejercicios de la técnica actoral, hasta que dejen de ser algo que piensas y pasen a ser algo que haces.
- Aplicación real. Llevarlo a tus situaciones: la reunión, la entrevista, la presentación ante clientes. Si tienes una intervención concreta a la vista, la trabajamos en las clases para preparar exposiciones orales. Si es para un equipo, lo hacemos con la formación para empresas.
- Reflexión y ajuste. Revisar qué ha funcionado fuera de la sala y qué no, y ajustar el entrenamiento a partir de ahí.
Entre clase y clase
Los ejercicios de la sala son la semilla; el crecimiento ocurre fuera. Por eso el método pide tres cosas entre sesión y sesión:
- Practicar en casa los ejercicios, a solas, enfrentándote a las mismas limitaciones sin nadie al lado.
- Aplicarlo a situaciones reales: presentarte a alguien, expresar un desacuerdo, mantener la presencia en un momento incómodo. También es muy útil practicar en situaciones cómodas, con la familia o con los amigos: como no hay presión, el instinto de huida no se activa y es más fácil darte cuenta de cómo comunicas y aplicar la técnica aprendida en clase.
- Reflexionar sobre ello: qué diferencias notas entre la práctica y la vida real, dónde te sientes más auténtico y dónde sigues bloqueado.
La metodología es la misma para todo el mundo, pero cada persona es única: tu ritmo, tus bloqueos y tus éxitos tendrán tu forma.